Miradas
Bajo el puente de Avellaneda, uniendo barrios y ciudades, “Miradas” te invita a cruzar un umbral invisible. De un lado, una niña nativa emerge del agua, con un monito curioso en la cabeza, rodeado de flores, garzas y nubes que envuelven la escena de magia litoral. Su mirada profunda se cruza con la obra de enfrente: un gran nido, fondo de universo, donde pajaritos y aves de todos los tamaños vuelan libres por el Jaukanigáas, reserva amada, tierra regada por los abipones, de la que hoy somos parte Pero el verdadero puente es otro: es el que se teje entre quienes se animan a mirarse de verdad. Porque en este lugar, nadie es extraño. Las máscaras caen, el pecho se expande y la naturaleza —testigo silencioso— te observa, te cautiva, te invita a sentir ese escalofrío de reconocerte en el otro. “Miradas” es un llamado a ser genuino, a compartir sin miedo y a descubrir que, aunque distintos, somos iguales. Que el otro es reflejo, y que la belleza de este encuentro está en quedarse, compartir y saber que acá, nadie juzga. Solo la vida, latiendo en cada rincón, esperando que te animes a mirar… y dejarte mirar.